En nuestro diario vivir invertimos mucho tiempo y esfuerzo en cuidar de nuestro cuerpo físico, pero ¿qué tanto conocemos y cuidamos de nuestras partes internas?
Para avanzar en nuestra experiencia con Dios, debemos dedicar tiempo a considerar los detalles de nuestro corazón, del alma y del espíritu. Si no conocemos nuestras partes internas no podremos llevar una vida cristiana normal y saludable.
Esperamos en el Señor que nos conceda la gracia de ver claramente todas estas partes.